Un día voy a ser otra distinta

 Me pinto los labios tímidamente. Me pinto los labios sobre una capa de manteca  de cacao, esperando que el color  resbale, que patine sobre mi boca y, al cabo de unos minutos desaparezca por completo. Al llegar al metro el color casi no existe como si nunca lo hubiera aplicado.

Sin notar en absoluto mi presencia (ni mi boca pintada), una chica se sienta frente a mí con los auriculares puestos y la vista perdida en su teléfono. A veces pienso que soy la única en esta ciudad que todavía presta atención a las personas. Las observo sin vergüenza, las analizo, las estudio pero nunca nadie aun me ha devuelto la mirada.

Me siento un poco tonta al notar el detalle de su boca pintada de un rojo vibrante, llamativo, que no tiene nada que ver con la mía. La mía apenas insinúa color, como si evocara la intención de estar pintada, pero no lo estuviera en absoluto.

Cada día al pararme frente al espejo ocurre algo extraño. El deseo de unos labios vibrantes existe, pero cuando acerco el pintalabios a mi boca, mi mano decide por sí sola. Repite el gesto tímido de siempre, ignorando mi deseo de ser otra.

Juana Molina, en Un día punk, dice:

"Un día voy a ser otra distinta,
voy a hacer cosas que no hice jamás,
no va a importarme lo que otros me digan,
ni va a importarme si resultará."

Yo también, un día, voy a ser otra distinta. Y mis labios, mi pelo, mi ropa e incluso mi casa irán a la par con mi deseo. Pero, por ahora, en primer lugar, no me importará que las cosas resulten.

 

 

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Agua corriente

Moretones

Instrucciones para construir una casa